LA CAUSA DEL ODIO Y LA GUERRA.

El Líbano era para mí un lugar misterioso y desconocido. De hecho sabía muy poco sobre el país, solo lo que escuchamos en las noticias y leemos en los diarios. Atentados terroristas, Hezbollah, su capital Beirut y la guerra con Israel del 2006. Todo lo anterior junto al hecho de sospechar que por mi segundo apellido mis antepasados son sirios (país vecino en guerra civil actualmente), me parecieron razones suficientes para visitar este pequeño país del Medio Oriente.

Cuando llegue a Beirut, (además de dormir en una cama llena de pulgas) me decepciono la modernidad y la falta de sitios de interés. La llaman el “Paris de Medio Oriente”, pero para mí solo se parecía a Paris por la cantidad de tiendas de Alta Costura. La ciudad pareciera estar en medio de una completa reconstrucción y con dos caras muy marcadas, una para los ricos o muy ricos y la otra para los pobres, refugiados palestinos, sirios, kurdos iraquíes, etc.

En el Líbano existen 18 religiones oficialmente reconocidas. Tienen un sistema de gobierno llamado de “Confesionalismo”, el cual intenta representar a cada una de las principales religiones. En simples palabras el sistema funciona de la siguiente manera, el presidente del país debe ser Cristiano, el primer ministro debe ser musulmán suni, el presidente del parlamento debe ser musulmán chiita y el presidente de los tribunales de justicia debe ser griego ortodoxo. Cuando por primera vez leí esto, comencé a entender mejor porque en el Líbano históricamente ha habido tantas guerras, tanta violencia y no la suficiente calma y paz. RELIGION.

Durante el viaje conocí a un francés, periodista de guerra independiente. Estaba tratando de cruzar a Siria. Las fronteras están cerradas y la única manera de cruzar era ilegalmente en un jeep a través de las montañas. Tenía que pagar 1000 euros para que lo dejaran del otro lado de la frontera. Una vez en la frontera el jeep volvía al Líbano y el debía buscar la manera de llegar a Damasco (Capital de Siria) sin que lo detuviera la policía. Una noche conversando y fumando “shisha”, me conto que no tenía mucho dinero y que necesitaba compartir los gastos del viaje, me ofreció la posibilidad de ir a Siria por 500 euros. A mi me hubiese encantado tener el coraje y la valentía de ir a un lugar como ese en este momento, pero opte por decirle que no. Hace pocos días el periodista francés me envió un correo electrónico. Logró llegar a Damasco, dice que es un infierno.

Un par de días después de dejar el Líbano, en el centro de Beirut explotó una bomba. Murieron ocho.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: