DECISIONES.

Era una calurosa tarde en un cibercafé de Yangon, donde estábamos decidiendo cual seria la ruta a seguir para llegar a Beijing. Analizamos la opción de hacerlo a través de Vietnam, volando a la ciudad de Hanoi y desde ahí cruzar por tierra a Guangxi, sur de China. La segunda idea era mas complicada, hacerlo por tierra cruzando la frontera norte de Birmania (único borde abierto), hasta Yunan, de nuevo sur de China. Desde Yunan o Guangxi el camino es fácil hasta Beijing. Cuando estábamos encerrados en solo esas dos posibilidades, surgió tímidamente la idea de hacerlo a través de Japón.

Llegamos a Tokyo de madrugada, tuvimos que pasar la noche en el aeropuerto. Era tarde y a esa hora el tren ya no corría. Yo estaba muy cansado, pero decidí ver la situación desde un punto de vista económico, y nos ahorraríamos el hotel. Me dormí, y después de lo que pareció “5 minutos” de sueno, me desperté estirado en esos asientos de aeropuerto, eran las 7 de la mañana, el sol estaba arriba y para mi no grata sorpresa, todo ya estaba funcionando, negocios abiertos, trabajadores ocupados, gente iba para allá, otros venían para acá. Afortunadamente nadie me miraba o parecía no importarles mi placentero descanso, así que me dormí por otra media hora.

Después de una relajada mañana en ruta hacia Shibuya, centro neurálgico y neurótico de la capital japonesa, tomamos el tren, un café y nos encontramos con Ai, una amiga de Nea que nos llevaría hasta la casa de sus padres para pasar ahí algunos días.

Los padres de Ai no nos conocían, pero nos recibieron como si nos hubiesen estado esperando por semanas, y cuando se enteraron que yo era chileno, casi desmayan de la impresión. Estaban muy interesados en saber como había llegado desde tan lejos y como era mi país, luego de muchas preguntas me pidieron que les cantara una canción chilena, yo pensé en cantarles una cueca o tal vez una cumbia, pero decidi decirles que yo solo cantaba en la ducha. Ahí fue cuando don “otoosan”, el padre de Ai nos regalo una canción a nosotros.

Despues de pasar 4 dias en Tokyo,  nos deslizamos hacia las montanas de Hakuba, conocimos de antiguas costumbres en Takayama, recorrimos Nagoya en un Toyota, sufrimos con la historia en Hiroshima, nos asombramos con la belleza de las geishas en Kyoto y finalizamos el viaje en el shinkansen con sake y sushi hacia OsaKa.

Siempre quise venir a Japon … esta sin duda fue una excelente decisión.

PD: Estamos muy agradecidos por el cariño, hospitalidad y gentiliza de las familias  de Ai, Magumi y Taka que nos alojaron en Tokyo, Takayama y Osaka. Fue una gran experiencia poder compartir con ustedes y conocerlos. Nos sentimos muy bien en sus hogares y no lo olvidaremos. ARIGATOU GOZAIMASHITA!!!!!

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One comment

  1. Ian Ferrier · · Reply

    Great shot of torii at Miyajima with bits of shrine in foreground

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